CUARTO DOMINGO DE PASCUA

 

EL BUEN PASTOR

Primera Lectura: 

Hechos de los apóstoles 13, 14. 43-52

Pablo y Bernabé están anunciando a Jesús en la Iglesia de Antioquia y son rechazados por los Judíos en la sinagoga que estaba allí. Lo mas importante es ver como Pablo quien no había conocido a Jesús en persona, y además era perseguidor de los seguidores y seguidoras de Jesús, se ha convertido ahora en un seguidor y misionero de Jesús. Al igual Bernabé quien se une al grupo de los apóstoles para continuar ayudando en el trabajo inicial  como misionero de la Iglesia primitiva. Los dos nos dan ejemplo de fe y esperanza en medio del abandono y el rechazo de sus hermanos y hermanas en Antioquia.

Salmo 99

El salmista nos invita a dar gracias a Dios en todo momento porque somos parte del plan de Dios y debemos siempre alabar a Dios. La alabanza no es solo de palabras para afuera sino con obras, ayudando a los necesitados, escuchando a nuestros hijos e hijas. Existen muchas formas de alabar a Dios.

Segunda Lectura: Apocalipsis 7, 9. 14b-17

Juan nos muestra una visión de tres etapas de todo Cristiano:

  1. La actitud de alabanza de todos los bautizados “muchos con túnicas blancas con palmas en sus manos” quienes vienen de todas las naciones.
  2. La actitud de sacrificio cuando se compromete el Cristiano al sufrir persecuciones e incluso enfrentar la muerte misma como los mártires “han lavado sus túnicas con la sangre del Cordero”.
  3. Y la actitud de agradecimiento alabando a Dios por tener para nosotros un lugar en el cielo donde no tendremos que preocuparnos por nada sino que el nos cuidara.

Evangelio:   Juan 10, 27-30

Seguir a Jesús es una garantía para estar con Dios y no seremos arrebatados de Dios. El compromiso es de todos los días y debemos luchar por la promesa de la vida eternal. Jesús nos dice “Yo te conozco” y esto nos debe acercar sin miedo a ser rechazados ni rechazadas por Dios. El encuentro con Dios nos debe llevar a ser transformados en nuestras vidas desde los profundo de nuestro Corazón.